Mario Tannus
CUANDO ELEGIR ES VIVIR…
“Estuve al filo de la muerte… y decidí volver a jugar en grande”
Algunos empresarios construyen su camino entre privilegios y otros se hacen en la incertidumbre, en la incomodidad, en las decisiones que duelen. Mario Tannus pertenece a esa estirpe: la de quienes se forjan con voluntad, con hambre de vida y con la fuerza de quienes han estado frente al abismo… y han decidido regresar.
Mario ha transitado por el mundo empresarial como un laboratorio vivo de prueba y error. Entendió que no puede controlarlo todo, que el liderazgo no es imponer, sino contener; no es aferrarse, sino permitir que la compañía respire, fluya y se reinvente continuamente. Durante años se sintió cómodo como empleado, sin sospechar que la vida —y su recorrido transformacional— lo empujarían a pararse del otro lado: el de los creadores. Así nació Infinitum, una compañía colombiana que hoy impacta a miles, donde la cercanía humana, el acompañamiento real y la convicción de que se puede ganar en el juego de la vida desde adentro hacia afuera son su sello.
Con todo, la historia de Mario no está hecha solamente de decisiones empresariales, pues tiene un capítulo que no aparece en ningún MBA: en plena pandemia, el covid-19 lo llevó a un estado de coma prolongado. El mundo exterior se detuvo… y su cuerpo también. Tanto sus familiares como sus amigos temíamos lo peor. La línea entre la vida y la muerte se volvió tan delgada que prácticamente se podía sentir el silencio del otro lado. Mario estuvo a un respiro del final. Y, aun así, eligió volver. Pero no por obligación ni por azar, sino por decisión.
Cuando despertó, ya no era el mismo; regresó con otro nivel de claridad. La vida, esa maestra radical, lo confrontó con lo esencial: no hay liderazgo sin conciencia, no hay empresa sin propósito, no hay éxito sin la valentía de mirar la muerte a los ojos y elegir vivir. Desde ese momento, Mario emprendió una forma diferente de emprender: una que nace de la piel, del agradecimiento, del límite atravesado.
Hoy, él sabe que emprender no es para quien busca comodidad, sino para quien está dispuesto a enfrentarse consigo mismo, cuestionar creencias, afrontar conversaciones incómodas, equivocarse, levantarse y sostener decisiones que no siempre se sienten políticamente correctas, pero que construyen futuro. Su historia prueba que el éxito no es una línea recta, sino una secuencia de elecciones valientes, y que cuando se ha estado al borde, adquieren otro peso.
Conozco a Mario desde que comenzó este camino de transformación y he sido testigo directo de su regreso después del coma. Por eso me honra compartir el recorrido de un hombre que volvió desde la frontera, no para sobrevivir, sino para expandir una empresa con propósito; el recorrido de un niño que soñó en grande, de un amigo que escucha y de un emprendedor que comprende que la vida se honra con actos, no con palabras. Un hombre que aprendió que el negocio más importante empieza en sí mismo y que la cátedra más profunda se aprende en la universidad de la vida.
¿El empresario nace o se hace?
Es un poco de ambas cosas… El liderazgo, en la mayoría de los casos, es innato, viene con la persona; sin embargo, en el transcurso de la vida se van incorporando herramientas y aprendizajes que van perfeccionando la personalidad del empresario.
¿Cómo empiezas en el mundo del emprendimiento?
En mi caso particular, no lo tenía incorporado en un comienzo. Era un empleado que se sentía tranquilo con lo que tenía y con la forma en que lo había construido, pero de repente apareció una persona que me movió a crear empresa entre los dos, a aprovechar las fortalezas que cada uno tenía para mejorar el negocio. Trabajamos durante cinco meses, aproximadamente, creando el engranaje, pero antes de empezar en forma la compañía, mi socio decidió dar un paso al costado porque se encontraba cansado y, sobre todo, desanimado; sin embargo, yo no quise dejar a un lado mi propio trabajo ni desperdiciar lo construido hasta ese momento, así que tomé una decisión: continuaría solo. Creo que fue lo mejor que pude haber hecho. Actualmente, comprendo que una sociedad debe estar muy alineada para seguir adelante y que es fundamental conocer con quién te asocias, para que efectivamente haya un solo norte. A partir de allí, continué solo en la dirección de la empresa.
¿De quién aprendiste a hacer negocios?
Definitivamente, de mi madre. Ella era negociante por naturaleza y tenía un carisma que hacía que las personas a su alrededor siguieran su liderazgo. Siempre la vi con negocios alternos a su trabajo. Le gustaba vender cosas y generar ingresos adicionales.
¿Qué te enseñaron tus padres acerca del dinero?
En casa siempre se hablaba de los beneficios y ventajas de tener dinero, pero había una premisa: se debía obtener de manera legal, nunca por el camino fácil. Eso implicaba esfuerzo… y me llamaba la atención porque tenía la misma lógica del gimnasio: es beneficioso, pero exige trabajo.
¿Cuál ha sido el momento más desafiante como empresario?
Indiscutiblemente, el inicio de la pandemia. Estuvimos encerrados en casa, confinados, sin saber qué iba a suceder. A los dos o tres meses creamos una versión virtual de todos los entrenamientos, lo que implicó mirarlos desde una óptica distinta, y posteriormente vino el reto de generar valor para los participantes, ya que era un territorio desconocido para mí. Alcanzamos a operar por lo menos dos años en forma virtual. Fue un desarrollo interesante, que nos dejó grandes aprendizajes. No obstante, todo esto coincidió con mis problemas de salud, que definitivamente fueron algo inesperado.
¿Cuáles han sido tus principales errores?
A mi juicio, no confiar en mi intuición; es más, en algunos casos dudé de mis capacidades, pero estoy en el camino de seguir trabajando en mí y en mi liderazgo. Cada día me entreno en creer en el empresario que soy.
¿Qué aprendiste de tus errores empresariales?
Es como sellar las fisuras de una pared. Con cada error hay aprendizajes y avances para evitar que se repitan, y eso hace que momento a momento las cosas evolucionen para mejorar.
¿Cuáles son tus claves del éxito?
Decisión, compromiso, responsabilidad, toma de decisiones, pasión y entrega.
¿Qué mensaje les darías a quienes quieren crear negocios?
Les aconsejaría que se lanzaran, porque es la mejor posibilidad que existe. Que confíen en su intuición y crean en ellos mismos. Emprender implica ampliar la mirada y verse en un juego grande. El dinero está, solo hay que buscar las formas de que llegue y se genere honesta y honradamente.
Mario Tannus es la prueba viviente de que un empresario no se define por sus títulos, sino por la fuerza con la que enfrenta sus propios límites. Volvió de un coma, reconstruyó su empresa, fortaleció su liderazgo y aprendió a confiar en sí mismo con una convicción que solo nace cuando la muerte te roza. Su historia nos recuerda que el tren de la vida puede frenarte, sacudirte o incluso poner un pie sobre tus rieles… pero jamás podrá arrollar a quien elige vivir, levantarse y continuar avanzando con propósito.
Su mensaje es inapelable: la vida te da oportunidades, pero eres tú quien decide si las tomas, si las honras… o si tienes el coraje de convertirlas en destino.
Por: Mía Paz